Quest to Amiens, Part II

The treasures

The treasures

The trip we made to Amiens on October 2014 was our very first scavenger hunt. As first time explorers we made quite some preparation mistakes, but we had fun and eventually got back home with the car full of treasures.

The day of the market we woke up very early to arrive as soon as possible to the city.  The sun was rising, so the street lights were still on. It was cold, more than we anticipated. But the good thing was that there were not so many people on the streets, so moving from stand to stand was easy and we could advance fairly quickly. This allowed us to go all the way across Amiens before the bulk of the visitors would arrive.

Early morning in AmiensWe were not searching for something in particular. We were just looking for these unique items that for a certain reason catch your eye. Objects with a story. Pieces that are rare to see. Those which call for you if you try to ignore them. As such, screening the stands was rather quick: we would have a quick look at the tens of items on display and see if any would draw our attention. If we found one of these objects, we would discuss its purchase, ask for the price and continue walking, trying to keep a mental list of the location of the items we were interested in.

One of the first objects that we found and immediately bought were two small portholes. As a naval architect, I am always drawn to maritime items, so I could not resist (they can be seen on the front picture of this post, on the bottom of the crate on the left). As it happens with most of the stuff we buy, we did not immediately know what we would do with it, but we saw the potential. Perhaps we would simply hang them on the wall, or place a mirror or a picture behind. With a little bit of inventiveness we could even make them part of a piece of furniture. So, we got them! We were very enthusiastic with our first purchase, but we truly underestimated the weight of them…

After that, we kept on walking across Amiens. The next item that caught our eyes were two tractor seats. Nowadays, tractor seats can be seen everywhere because the are very hip as bar stools. Those ones are usually made of a thin steel plate which is pressed into shape. The ones we saw, on the other hand, were made of cast iron. They were beautiful and they would fit perfectly on the bar of our house. In addition, they were in good condition, since they did not have any cracks, as they usually do. The only problem was that they would use most of our little budget. So, at that moment we decided to keep looking. If by the end of the day we still had money left, we would come back and buy them, provided that they were still there. As you can see on the front picture, at the end of the day we did have enough spare money so we came back, negotiated the price and got them. There was just one disadvantage, we needed three for the bar and there were only two, so we had to keep looking on future quests.

For the next couple of hours we walked through Amiens and no item would call for us. We saw tons of objects, but they were all the same. At lunch time we moved away from the crowd to a small street. Since we had most of our budget intact, we decided to buy two tin washbowls. They were not unique items, but they were very handy at home. We also bought a beautiful block (see front picture on the left crate), for the same reason we bought the portholes.

The street where we bought the washbowls was full of stands selling second hand clothes. We were not very interested on clothes, but we explored the street anyway. And as it happens, there we found our next treasure: a press screw of about 1m [3.3´]. It was hidden on a corner among old coats. When I saw it I jumped out of excitement. It was definitely calling for me. I discreetly moved to Hubert and pointed at the screw. I did not want the sellers to notice our enthusiasm. I could clearly see that screw as an standing lamp on the living room. I was trying to determine the maximum price we could accept for it. It was such a formidable piece! I was balancing the our budget, the tractor seats and the screw… So I finally asked for the price. The lady of the stand looked rather surprised that we were interested on it. She approached the man next to her to agree on the price they would ask. At that moment I felt the screw slipping from our fingers. I even felt a pressure on my chest. But then she gave us the price. I must have dropped my jaw to the floor. It was about 1/10 of what I would have paid for it on the market and 1/40 of the price I could imagine anyone paying for it. I asked for the price again to double check. I could not believe it. So I screamed, “We take it! Right now.” We gave her the money and ran away before she changed her mind. We went straight to the car with this dirty screw, the 2 washbowls, the block and the portholes. That felt like a victory!

Afterwards, we came back to the city center to continue with our scavenger hunt, but this time we took a different path which would lead to an unexplored neighborhood. Find the new treasures here!

Note: scroll down to see more pictures.

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ChestsLos tesoros

Nuestra primera búsqueda del tesoro fue el viaje que hicimos a Amiens en Octubre de 2014. Como exploradores primerizos cometimos varios errores de preparación, pero nos lo pasamos muy bien y finalmente volvimos a casa con el coche lleno de tesoros.

El día del mercado nos levantamos pronto para llegar lo antes posible al centro. Estaba amaneciendo, por lo que las farolas seguían encendidas y hacía frío, más de lo que habíamos imaginado. Lo bueno fue que a esas horas no había mucha gente por la calle, así que nos movimos fácilmente de un puestecillo a otro y avanzamos rápido. Ello nos permitió atravesar Amiens antes de que la mayoría de la gente llegara.

No buscábamos nada en particular. Simplemente íbamos tras esos artículos únicos que por alguna razón resaltan. Objetos con historia. Piezas que son raras de ver y que te llaman si pasas de largo. Por esta razón, escudriñar los puestos era fácil: solo teníamos que echar un vistazo a las decenas de objetos que allí se encontraban y esperar a que alguno nos llamara la atención. Si encontrábamos alguno de interés, discutíamos su compra, preguntábamos por el precio y seguíamos adelante, intentando memorizar el lugar donde habíamos encontrado dichos objetos.

Uno de los primeros artículos que encontramos y que inmediatamente compramos fueron dos ojos de buey. Como ingeniera naval, siempre me llaman los elementos marítimos, así que no me pude resistir (los ojos de buey se pueden ver en la primera foto, en la caja de la izquierda). Como pasa con la mayoría de las cosas que compramos en nuestras expediciones, no sabíamos exactamente qué íbamos a hacer con ellos, pero vimos su potencial. Quizás los colgaríamos en la pared como adorno o pondríamos una foto o un espejo detrás. Con un poco de ingenio podríamos incorporarlos en algún mueble. Así que, ¡nos los llevamos! Estábamos entusiasmados con nuestra primera compra, aunque infravaloramos su peso…

Después de esa compra, proseguimos nuestra travesía por Amiens. El siguiente objeto que nos llamó la atención fueron dos asientos de tractor. Hoy en día, los asientos de tractor se pueden ver en muchas partes ya que están muy de moda como taburetes. Suelen estar hechos de chapa y se les da forma mediante prensado. Sin embargo, los asientos que vimos en Amiens estaban hechos de hierro fundido. Eran preciosos y encajaban estupendamente en el bar de nuestra casa. Además, se encontraban en perfectas condiciones, sin grietas, como normalmente suelen tener. El único problema era que iban a consumir gran parte de nuestro pequeño presupuesto, así que en ese momento decidimos seguir buscando. Si al final del día teníamos suficiente dinero, volveríamos para comprarlos, siempre y cuando nadie se los hubiera llevado ya. Como se puede ver en la primera foto, logramos guardar suficiente dinero hasta el final del día, por lo que volvimos a por ellos. Solo había una pega, necesitábamos tres taburetes para el bar y solo había dos, así que tendríamos que buscar un tercero en nuestras futuras expediciones.

Press screwDurante el siguiente par de horas, caminamos por Amiens pero nada nos llamó especialmente la atención. Vimos un montón de objetos, los cuales se repetían una y otra vez. A la hora de comer nos alejamos de la multitud y nos adentramos en una callejuela. Como nuestro presupuesto seguía prácticamente intacto, decidimos comprar dos palanganas de hojalata. No eran nada del otro mundo, pero serían de gran utilidad en casa. También compramos una bonita polea (se puede ver en la caja de la izquierda en la primera foto) por la misma razón por la que habíamos comprado los ojos de buey.

La callejuela donde compramos las palanganas estaba repleta de puestecillos que vendían ropa de segunda mano y aunque no estábamos interesados, decidimos echar un vistazo. Allí encontramos nuestro siguiente tesoro: un tornillo de prensa de aproximadamente 1m de altura. Se encontraba escondido entre abrigos. Cuando lo vi, di un saltito de alegría. El tornillo me estaba llamando. Con discreción me acerqué a Hubert y se lo señalé. No quería que la señora del puesto viera nuestro entusiasmo. Podía imaginar perfectamente el tornillo como una lámpara de pie en el salón. Allí de pie, intentaba determinar el precio máximo que podíamos pagar. ¡Era una pieza formidable! En mi mente sopesaba nuestro presupuesto, los asientos de tractor y el tornillo… Finalmente preguntamos por el precio. La señora del puesto se sorprendió al ver nuestro interés y se acercó al señor de al lado para consultar con él. En ese momento vi que el tornillo se nos escapaba de las manos y sentí una leve presión en el pecho. Pero finalmente nos dio el precio. Estoy segura de que le miré atónita. El precio era más o menos una 1/10 parte de lo que hubiera aceptado (teniendo en cuenta nuestro presupuesto) y una 1/40 parte de lo que otra gente estaría dispuesta a pagar. Ante la sorpresa, le volví a preguntar por el precio. No me lo podía creer. Así que grité “¡Nos lo llevamos! Ahora mismo”. Le dimos lo acordado y salimos corriendo de allí antes de que la señora cambiara de opinión. Fuimos directamente al coche con este sucio tornillo, las dos palanganas, la polea y los pesados ojos de buey. Nos sentimos victoriosos.

Después de eso, volvimos al centro para continuar con nuestra búsqueda del tesoro, pero esta vez lo hicimos por un camino diferente que nos llevó a un barrio inexplorado. ¡Descubre los tesoros que allí encontramos aquí!

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2 thoughts on “Quest to Amiens, Part II

  1. Pingback: Quest to Amiens 2014, Part I | The Shed

  2. Pingback: Quest to Amiens Part III | The Shed

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